Hola.
Ante este proceso infeccioso, nos encontramos con dos dificultades que resaltan las acciones a realizar: la primera es la gran complejidad y difícil del manejo de las poblaciones silvestres.
La segunda, es la dificultad que presenta la enfermedad en su control y tratamiento, es difícil establecer con total confiabilidad la diferencia entre animales sanos y portadores sanos, ya que las características del mycoplasma lo hacen especialmente dificultoso, y con un margen de falsos negativos muy amplio, añadiéndole las grandes vías de contagio de la enfermedad. En ningún momento nos planteamos establecer un programa de erradicación de la enfermedad, y tenemos que dirigir nuestra acción a intentar paliar, en la medida de lo posible, los síntomas en los animales enfermos mediante la utilización de cualquier antibiótico sensible por vía oral o parenteral, y a crear una población relativamente resistente mediante vacunación del mayor número de animales posible.
Los antibióticos más eficaces son las tetraciclinas y los macrólidos (tilosina, eritromicina, josamicina), utilizándose fundamentalmente por sus mejores resultados la tilosina. Si se administran antibióticos rápidamente y durante un tiempo suficiente (3 a 5 días), los signos generalmente mejoran, aunque las articulaciones afectadas no responden al tratamiento. El tratamiento raras veces elimina la infección.
Se dispone de vacunas comerciales frente a M. agalactiae. En España sólo se comercializan vacunas atenuadas que, aunque reducen la presentación de síntomas de la enfermedad, no evitan la infección ni la excreción del microorganismo.
Saludos. | Respuesta chequeada por Engormix.com  |
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