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Requerimientos de aminoácidos y programas de alimentación en cerdos

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(1685)
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Antecedentes.

En términos prácticos, poco puede agregarse a la información que contiene el NRC (1998) para soportar y recomendar las concentraciones de amino ácidos en dietas para cerdos; su lectura comprensiva y repetida es obligatoria para todo aquel que incursione en la producción de cerdos y quiera opinar o intervenir en materia de alimentación y nutrición. Particularmente, deben revisarse en detalle el texto en las páginas 3 a 40.

Después de más de 12 años de intensa difusión en México, es inexcusable que no se apliquen por completo principios tan fundamentales como la formulación al contenido de amino ácidos digestibles (digestibilidad ileal verdadera o la estandarizada) y el cuidado de un perfil de Proteína Ideal. Entonces, no se repetirá aquí lo que ya está escrito, pero si se destacarán los aspectos más relevantes en la comisión de errores al asignar los requerimientos.

 

Requerimiento vs. Potencial productivo.

Las recomendaciones de requerimientos nutricionales por las compañías proveedoras de genética son una fuente común de información. Todos los documentos recientes de profesionales, son correctos y dan las asignaciones de nutrientes para una esperanza de consumo y de crecimiento (idealmente, de los tejidos magros o de la deposición de proteína). El problema es que la respuesta productiva de los cerdos no se conoce en las granjas con el detalle necesario, ni se saben interpretar las recomendaciones porque se niegan los efectos del estrés o porque se simplifican en demasía los programas de alimentación. En consecuencia, son frecuentes las reclamaciones por el engrasamiento de los animales o, más recatadamente, porque no se alcanzaron los parámetros productivos "prometidos"; en defensa, la réplica más común es que no se cubrieron las demandas y se crea a la sazón un circulo vicioso de ignorancia, o se da pauta a errores más graves.

Con cualquiera de los genotipos magros modernos, se tiene el potencial de alcanzar los 120 kg de peso en un lapso de 133 días, esto es un potencial de crecimiento similar a los 900 g diarios, pero lo más común (y optimistamente), es que se obtengan medias de solo 685 g·d-1. Así expresado, el potencial de crecimiento es más del 130% de lo que se obtiene. Entonces, si se aplicaran los niveles de nutrientes dados para cerdos con una tasa de crecimiento menor, se estaría excediendo las demandas. Por lo tanto, es necesario conocer la desviación (en la granja) respecto a la esperanza (potencial) de producción y ajustar apropiadamente los niveles en las restricciones de formulación.

Los más de los casos de error resultan en el exceso de aminoácidos en las dietas, "porque más es mejor" o por incertidumbre en la composición de los alimentos, o porque simplemente se desconocen los requerimientos. Al respecto valga recordar que el peso a una edad determinada es una buena estimación de la pérdida (en la granja) del potencial productivo. Por ejemplo, si la esperanza es de alcanzar los 120 kg en 133 días y los resultados fueran de 91 kg en el mismo período, entonces la productividad de los cerdos estaría apenas alcanzando el 75.8% del potencial y, por lo tanto los requerimientos se reducirían proporcionalmente. El problema es que la magnitud del cambio no es lineal; por lo mismo, no se podrían estimar las diferencias por fase de producción.

Para complicar el cuadro, también es cierto que el trazo de las curvas se alterará: usualmente, al no alcanzar el potencial del crecimiento, la "maduración" (alcanzar el tamaño genéticamente programado) se retrasa, deformándose las líneas por una alteración proporcional (compensatoria) de las pendientes. La gráfica a continuación ilustra lo anterior:

Los pasos a seguir para adecuar las recomendaciones nutricionales a la realidad de la granja son:

1. Estimar el perfil de la curva de crecimiento (deposición de proteína) y calcular la desviación del potencial productivo, en tamaño y forma de la respuesta.

2. Conocer la capacidad de consumo y su variación, en términos de energía y ajustar la densidad de nutrientes a la densidad energética. Independientemente del consumo, el perfil de la deposición de proteína dictará los cambios más relevantes en la demanda.

3. Verificar las relaciones lisina digestible (g·d-1) a energía metabolizable (EM, Mcal·d-1) considerando que los cambios en la densidad energética no sean mayores a las 50 Kcal de EM/kg de alimento.

- Lo más recomendable es usar las medias de la población: las deficiencias en los animales más productivos resultarán en mayor eficiencia; los excesos dañarán la respuesta productiva -

4. Revisar las proporciones entre los amino ácidos, al menos de los limitantes (dependiendo de la mezcla de ingredientes) para cada fase de alimentación.

5. Asegurar que la relación lisina (total) a proteína cruda tiene una lógica de secuencia, de conformidad con el aumento en la capacidad de consumo de energía de los cerdos: que esté entre el 6.2% (animales con 30 kg de peso) y el 5.4% (cerdos en finalización).

Constatar repetidamente la respuesta y ajustar conforme sea necesario; en esto, las relaciones lisina digestible (g·d-1) a energía metabolizable (EM, Mcal·d-1) establecidas previamente serán, para cada población, un buen método rutinario de ajuste (por ejemplo para el diseño de programas de alimentación para la época de calor). Debe notarse que estas relaciones serán diferentes entre poblaciones y que, al compararlas puede no existir paralelismo, particularmente antes de los 50 kg de peso corporal, lo que es dependiente del perfil de la curva de deposición de proteína:

En la gráfica anterior de muestran las relaciones (g·d-1) a energía metabolizable (EM, Mcal·d-1), que hacen al parámetro independiente del consumo diario de energía, pero es claro que, aún a una misma tasa de crecimiento magro, las conjeturas serán diferentes (población A vs. A´) inmediatamente después del destete, hasta los 50 kg de peso y después de los 50 kg, cuando las discrepancias en el perfil de deposición de proteína se mostraron. En el caso de los lechones recién destetados, la demanda y la respuesta son diferentes por una capacidad digestiva diferente, pero pasados los primeros 14 días posdestete (Mariscal 2007, en estas memorias) y hasta los 50 kg de peso corporal (Merino et al., 2005, artículo adjunto) es claro que el crecimiento es dependiente del consumo de lisina (proteína, los aminoácidos) pero, después de los 50 kg de peso, el crecimiento magro es dependiente del consumo voluntario de alimento (de la energía).

Entonces, el potencial de crecimiento descrito por las curvas de deposición de proteína, debe ser aceptado como una esperanza de producción y, con los cambios observados (medidos en la granja) en la ganancia diaria de peso, se podrá aproximar mucho a la realidad del requerimiento con las siguientes consideraciones:

1. Por encima del mantenimiento, el requerimiento de lisina digestible = 0.122 × la deposición diaria de proteína.

2. La relación 2.55 (descrita por el NRC), permite extrapolar entre la ganancia diaria de tejido magro libre de grasa y la proteína depositada.

3. El requerimiento de lisina digestible (ileal verdadera) en g·d-1, es muy similar al 4.9% de la ganancia diaria de tejido magro libre de grasa (g).

4. Con genotipos contemporáneos y después de los 50 kg de peso corporal, la ganancia diaria de tejido magro libre de grasa es aproximadamente el 36.7 ± 0.012% de la ganancia diaria de peso.

El perfil de la curva será peculiar a la genética y, aún cuando los efectos del medio pudieran deformarla, las diferencias serán mayores por razón del grupo de progenie con que se trate. Obviamente, si se tiene además la capacidad de medir objetivamente los cambios en la composición corporal, se tendrán estimadores particulares a la granja en la deposición de proteína y la certidumbre de las predicciones de los requerimientos se incrementará sensiblemente. Sin embargo, estas mediciones tendrán que repetirse cada vez que se noten cambios en la productividad (idealmente en mejoría), se alteren las densidades energéticas de los alimentos o, se induzcan prácticas de producción que alteren directamente la capacidad de síntesis de proteína muscular (por ejemplo, Somatotropina, compuestos β-adrenérgicos); por sus profundas repercusiones (aún cuando aquí se hayan mostrado respuestas promedio entre machos castrados y hembras), otro factor de precisión es separar los géneros: machos castrados > hembras y quizá machos enteros.

 

Programas de alimentación.

Conocida la curva de deposición de proteína, la secuencia de alimentos se podría diseñar para aumentar la precisión y reducir costos. Mientras más etapas de alimentación se tengan mayor la precisión y oportunidad de satisfacer la demanda con exactitud. Porque los mercados son abstractos, la mejor secuencia será aquella que permita generar la mayor productividad con el menor costo, por lo tanto el impacto de la demanda en el precio del alimento y los aspectos administrativos son determinantes en el diseño de un programa de alimentación.

Con las curvas de crecimiento magro libre de grasa en la gráfica anterior y conociendo el consumo voluntario de alimento, se pudieron calcular los requerimientos de lisina digestible de dos poblaciones:

Porque el crecimiento magro fue muy similar hasta los 65 kg, no amerita formular diferente para estas poblaciones hasta después de los 65 kg y, si el consumo de energía se lograra incrementar, las repercusiones en los requerimientos de lisina son mínimas; quizá con la población A convenga usar un mismo alimento desde los 85 kg de peso, el que sería diferente de la población Contemporánea (C), para la que serían convenientes dos fases más de alimentación.


Importancia del balance de amino ácidos.

El NRC (página 19 y otras) es enfático: "la pérdida en el balance de los aminoácidos (cuando uno o más aminoácidos exceden los requerimientos, particularmente de los limitantes) una reducción del consumo voluntario de alimento es común en la mayoría de las situaciones"; la reducción en el abasto de energía, más el gasto energético por la eliminación del N excedente, afectan directamente la EN y la productividad disminuye. Por esto dietas relativamente bajas en proteína permiten la expresión del crecimiento graso (no que se produzca más grasa, que esto está determinado genéticamente), simplemente que la disponibilidad de la energía permitió la más completa expresión del crecimiento. También por esto los cerdos "punteros", siempre con mayor capacidad de consumo, son los que tienden a mostrar más grasa corporal. Impedir la deposición de grasa restando a la capacidad de consumo afecta negativamente la respuesta productiva. De aquí que la importancia en prevenir excesos sea mayor a la posibilidad de quedar en deficiencia. Si la demanda de amino ácidos se calcula a partir del crecimiento magro, siempre quedará la tranquilidad de que el requerimiento para la síntesis de proteína muscular es mayor que para la ganancia diaria de peso.

Por el impacto en la eficiencia de utilización de la energía y de esto en la conversión alimenticia, evitar los excesos de amino ácidos es lo más rentable; entonces, la disponibilidad de los amino ácidos cristalinos tiene un precio diferente. A no ser que los programas de formulación puedan identificar el valor de los nutrientes por la metabolización, juzgar el precio en ejercicios de formulación lineal, a costo mínimo gravemente subestima el precio. Es muy importante cubrir el requerimiento, pero más hacerlo con exactitud, previniendo los excesos. Por ejemplo, formular sin amino ácidos cristalinos, casi con cualquier arreglo de ingredientes, puede llevar a la satisfacción de los "requerimientos" (restricciones de formulación), con un costo de formula que puede ser atractivo, pero seguramente la relación lisina (total) a proteína sería de 5% o menos; al formular con la oferta de los amino ácidos cristalinos disponible, el costo de la formula se podría reducir (en no más de un 2%) y, finalmente, cuando se restringe la proteína (a un mínimo y un máximo), el costo de la dieta se podría encarecer (en relación al segundo caso), pero nunca para alcanzar el costo inicial (sin amino ácidos cristalinos).

 

Entender y manejar la variación en los alimentos.

En las memorias del Congreso de la AMENA en 2005 ("Uso de las bases de datos de aminoácidos en la formulación práctica") se discutió y demostró que la variación en el contenido de un nutriente en un alimento es menor a la que sucede en un ingrediente, pero y que el 67% de la variación en la respuesta a un alimento se puede asociar a los aminoácidos porque se tendrá que sumar la variación individual de los aminoácidos y su digestibilidad, más el impacto que la metabolización tenga en la energía neta (EN). Entonces, la exactitud en la formulación depende fundamentalmente de la calidad de la proteína.

Un error común cuando se formula al perfil de aminoácidos digestibles es permitir que los niveles de proteína se incrementen desproporcionadamente. Por alcanzar la concentración de los aminoácidos limitantes en base digestible se pueden originar excesos, porque a menor digestibilidad mayor la demanda de los ingredientes proteicos y restringir la proteína para impedir un exceso (imponiendo la restricción a un máximo) encarece las dietas, pero es absolutamente necesario si se quiere asegurar la productividad y la rentabilidad.

Formular a una Proteína Ideal, con los aminoácidos digestibles (ileales verdaderos o digestibilidad estandarizada) no provoca mayor productividad, pero si que se reduzca la variación de la respuesta, asegurando la mayor eficiencia en el proceso, porque la variación depende del abasto de las demandas para la síntesis de proteína, pero los aminoácidos también contribuyen a la energía del alimento y mucho de la efectividad depende, o es una función directa de la disponibilidad de energía para incorporarlos a la proteína corporal y esta se suma para ser una importante fuente de variación en la respuesta animal.

En la ganancia de peso de los animales, la energía corporal se almacena en las formas de proteína y grasa; el costo energético de la síntesis de grasa es apenas del 23% (EM para la síntesis de grasa ≈ 12.25 kcal/g), mientras que para la ganancia de proteína es mayor al 50% (EM para la síntesis de proteína ≈ 11 kcal/g), razón por la que fluctuaciones en el aporte de aminoácidos tendrán diferentes consecuencias, dependiendo de la situación energética del animal, pero los consumos de lisina y de energía tienen efectos independientes en la deposición de proteína. Por ejemplo, un aumento en el consumo de lisina no mejora el crecimiento magro cuando la energía es limitante, pero el consumo de energía no altera la intensidad de síntesis de proteína muscular cuando esta depende de lisina. Hasta cubrir el requerimiento, la eficiencia marginal para usar la lisina absorbida (digestible verdadera) es cercana al 80% y no se altera por el consumo del amino ácido o el peso de los cerdos. En cambio, la eficiencia de utilización de lisina sobre el requerimiento de mantenimiento (36 mg/kg0.75), e.g., en condiciones de producción, es ligeramente menor (del 67 al 70%) y en excesos de lisina, la eficiencia de retención del aminoácido puede ser menor al 30%.

A un nivel medio de energía (3.25 Mcal de EM/kg de alimento), manteniendo constante la proporción entre los aminoácidos (i.e., lisina total al 6% de la proteína y el resto de los indispensables en la misma relación con lisina, en base digestible), incrementos en el aporte de proteína inducen a una mayor retención de nitrógeno (Cuadro 1), pero también a una progresiva perdida de energía neta (EN). Por esto, dietas más altas en proteína tienden a producir canales con menor cantidad de grasa corporal, pero los excesos pueden llegar al punto en el que la energía sea insuficiente para llenar las demandas del máximo crecimiento; esto es especialmente crítico en situaciones de estrés (e.g., enfermedad, alta temperatura ambiental), cuando se limita la capacidad de consumo. De hecho, en experimentos similares, las máximas ganancia de peso, de ganancia de tejido magro libre de grasa y de eficiencia alimenticia se obtuvieron cuando la relación lisina:proteína estuvo entre el 5.4 y el 6%, aún cuando con niveles más altos de proteína se provoque una reducción de la grasa dorsal. Por lo tanto, la nutrición de aminoácidos debe enfrentarse para satisfacer la demanda de los animales y como un factor determinante en la eficiencia, sobre todo cuando la ingestión de alimento impone límites.

 

Conclusiones y recomendaciones

1. La mejor manera de asegurar la precisión de los alimentos para satisfacer los requerimientos nutricionales de los animales, es conociendo los factores que contribuyen a su desviación; el aporte de aminoácidos y su digestibilidad son las fuentes de variación más importantes.

2. Hay mucha información disponible sobre los aportes y digestibilidad de los aminoácidos en la materia prima.

3. Con los datos disponibles, se pueden crear bases de datos que permitan construir ecuaciones de predicción del contenido de aminoácidos a partir del contenido de proteína.

4. Crear las ecuaciones de regresión lineal (predicción en función de la proteína) es muy sencillo. Por ejemplo, con un software de bases de datos (e.g., Excel):

a. Se capturan los datos (desde un mínimo de cinco, siempre que cubran el rango de los valores), creando columnas de proteína y para la concentración correspondiente del aminoácido(s) de interés.

b. Marcando las columnas, se graficará con la opción de tipo "X, Y (Dispersión)", siendo X la proteína y Y el aminoácido.

c. De la línea resultante, haciendo "clic" derecho sobre los puntos, se agrega la línea de tendencia, con las opciones de tipo lineal y presentar la ecuación con el gráfico y el valor de R cuadrada.

5. Las mejores ecuaciones se obtendrán de muestras en el ámbito de la composición de la materia prima que se use. Por esto, si en las bases de datos se incorpora la información de los ingredientes propios, la confiabilidad aumentará.

6. Si, además de la proteína, se incluyen los efectos de otros descriptores, entonces la precisión de los métodos de predicción aumentará.

7. El NIRS es un buen sistema de predicción, pero no necesariamente superior a las ecuaciones de predicción, en especial las polinomiales.

8. Una vez calculado el aporte de aminoácidos totales, se podrán aplicar los coeficientes de digestibilidad conocidos para estimar el aporte en base digestible. Debe usarse la digestibilidad ileal verdadera o la estandarizada.

9. Conociendo el requerimiento de lisina digestible (a partir de la medición de la capacidad de consumo y de la síntesis de tejido magro libre de grasa), se podrán calcular los aportes del resto de los aminoácidos esenciales o limitantes; aplicando las proporciones (a lisina) de la Proteína Ideal.

10. Al formular raciones con los aminoácidos digestibles es importante cuidar, además de la exactitud en la satisfacción de los requerimientos, que no haya excesos que induzcan la degradación de proteína y la pérdida de energía neta.

11. Para cerdos en crecimiento (20 a 120 kg de peso corporal), las mejores relaciones lisina:proteína cruda están entre el 5.4 y el 6%.

12. En términos prácticos, la mejor manera de aumentar la eficiencia de utilización de la proteína es formular a un mínimo del quinto aminoácido limitante; las demandas de lisina, treonina, triptófano y metionina se podrán cubrir con mucha exactitud a partir de fuentes cristalinas o sintéticas.


Extraido de www.amena.mx y publicado con la autorización del autor

 
Autor/es
Michoacan de Ocampo, México
Médico Veterinario Zootecnista
(1685)
(1)
Harold Lima Rodriguez
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Cusco, Cusco, Perú
Bachiller en Medicina Veterinaria
Re: Requerimientos de aminoácidos y programas de alimentación en cerdos
24/02/2013 | este es un programa libre de formulacion en macros
http://www.mediafire.com/file/lwiq18fwd483evc/HER-MIX%20instalador.rar

http://www.mediafire.com/file/y54jd096trma29k/HER-MIX.rar
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