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Pasto Maralfalfa: Mitos y Realidades (Parte Segunda)

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3.3. Composición química promedio.
En la tabla 7 se presentan los resultados del efecto de la fertilización sobre la composición química del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.). Como se puede apreciar, a diferencia de lo sucedido con el comportamiento agronómico, excepto para la PCIDA, la fertilización no afectó la composición química de este pasto.
El contenido de MS es mucho más bajo que el reportado para el pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum) (Gaitán y Pabón, 2003; Osorio, 1998) pero similar a algunos de los datos reportados por Carulla et al (2004) en la tabla 1. Esto tiene fuerte implicaciones en el valor nutricional y alimenticio de este pasto ya que en la medida en que se reduzca el contenido de la MS, en esa medida se reduce la densidad de nutrientes.

Tabla 7. Efecto del nivel de fertilización orgánica sobre la composición química promedio del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) entre el día 40 y 110 de corte.

Es conocido que el contenido de humedad de los forrajes puede constituirse en un limitante para el consumo de materia seca (CMS) (NRC, 1989). En ese sentido, se podría presumir que en igualdad de condiciones podría existir un menor CMS en pastos suculentos frente a pastos con mayor contenido de MS. De hecho, el
alto contenido de humedad en los pastos de clima frío altamente fertilizados podría ser un limitante mucho mayor que el contenido de PC y de FDN, tanto para el CMS como para la producción de leche.

El contenido promedio de PC del pasto maralfalfa (Pennisetum sp) cosechado entre el día 40 y 90 fue tan alto como el reportado para el pasto kikuyo (Pennisetum  clandestinum) y el pasto ryegrass (Lollium perenne) en la zona norte (Osorio, 1998) y para el pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum) en el oriente de Antioquia
(Soto et al, en publicación). Dichos valores superan los requerimientos de vacas con altos niveles de producción de leche (NRC, 2001) generando problemas productivos (Correa y Cuéllar, 2003), reproductivos (Butler, 1998), metabólicos (Correa y Cuéllar, 2003) y ambientales (Knowlton, 1998).

El contenido de EE del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) hallado en este trabajo se encuentra dentro de los valores esperados que según Van Soest (1994) debe  ser entre 1 y 4% de la MS. Este autor (Van Soest, 1994) indica que el EE en los forrajes está compuesto por triacilglicéridos en las semillas y galactolípidos y fosfolípidos en las hojas. Esto es de suma importancia al momento de estimar el aporte energético que hacen los alimentos a partir del EE debido a que el modelo del NRC (2001) establece una diferencia entre aquellos que poseen contenidos altos de triacilglicéridos frente a aquellos que poseen bajos contenidos de estos compuestos.

El contenido de cenizas del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) también estuvo dentro del rango esperado con valores muy similares a los reportados por otros (Gaitán y Pabón, 2003; Osorio, 1998; Sierra y Zabala, 2000; Soto et al, en publicación) para muestras de pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum).

El contenido de FDN, por su parte, fue menor que los valores reportados por Carulla (2004), Osorio (2004) y Betancur (2004) para esta gramínea y que los reportados por Osorio (1996) y Soto et al (en publicación) para muestras de pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum) pero fueron ligeramente más altos que los encontrados por Montoya et al (en publicación) y Gaitán y Pabón (2003) en muestras de kikuyo (Pennisetum clandestinum). Químicamente, la FDN esta conformada principalmente por celulosa, hemicelulosa y lignina pero además presenta cantidades variables de proteínas, pectinas y cenizas ligadas a esta fibra (Mertens, 1996).

La digestibilidad de la FDN es mucho menor que la de los solubles en la FDN y por tanto el aporte de energía es menor en la medida en que el contenido de FDN se incrementa (NRC, 2001). Por otro lado, y dado que el contenido de FDN está correlacionado positivamente con la densidad del forraje y el llenado del
rumen, un mayor contenido de FDN significa un menor consumo de materia seca (CMS) (Mertens, 1987; Belyea et al, 1996). Belyea et al (1996) reportaron que el contenido de FDN en el rumen de vacas lecheras corresponde al 1.1 a 1.2 % del peso vivo del animal. Así, basados en esta relación, estos autores sugieren
que el CMS máximo se puede estimar con base en la concentración de FDN del forraje (CMS = 1.2 / FDN%).

La FDA promedio hallada en este trabajo también fue menor que la reportada por Carulla (2004) y por Osorio (2004) para esta gramínea pero mayor que la reportada por Osorio (1996, 2004) y Soto et al (en publicación) para pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum). A diferencia de la FDN, la FDA está compuesta por celulosa y
la mayor parte de la lignina y presentan contenidos variables de pectina, hemicelulosa, cenizas y proteínas asociadas a esta fracción de la fibra (Mertens, 1996). El contenido de la FDA se ha correlacionado más estrechamente con la digestibilidad de la MS (r = -0.75) que la concentración de la FDN (Van Soest et al, 1978), por ello se ha utilizado con más frecuencia para estimar el contenido de energía de los forrajes (Belyea et al, 1996; Weiss, 1999). Actualmente es muy utilizado para estimar el valor relativo de los forrajes (Linn et al, 1989).

La relación entre el FDN y la FDA fue muy constante entre todas las muestras analizadas lo que estaría indicando una constancia en el contenido relativo de hemicelulosa en el pasto maralfalfa (Pennisetum sp.).

Las proteínas asociadas al FDN (PCIDN) y al FDA (PCIDA) fueron más altas que los valores reportados por Gaitán y Pabón (2003) y Soto et al (en publicación) para pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum). La importancia de estas fracciones reside en que son utilizadas para la estimación de la digestibilidad verdadera
de los carbohidratos no estructurales (CNE) la primera, y la digestibilidad verdadera de la PC, la segunda en el modelo del NRC (2001) para calcular el contenido energético de los alimentos. La relación entre estas fracciones y la energía es negativa de tal manera que un mayor contenido de estas fracciones implica un menor contenido energético del forraje.

El contenido de lignina es muy similar al obtenido por Soto et al (en publicación) en pasto kikuyo. La lignina es un polímero fenólico que no puede ser digerido por las enzimas de los mamíferos (Van Soest, 1994) y, por mecanismos aún no completamente comprendidos (Morrison, 1983), inhibe la digestión de los componentes
de las paredes celulares siendo más pronunciado su efecto en forrajes maduros (Fukushima y Dehority, 2000). Es por ello que el contenido de lignina ha sido utilizada para estimar la digestibilidad de la fibra y, a partir de esta, el aporte de energía disponible de la FDN (NRC, 2001). El contenido estimado de CNF de la maralfalfa (Pennisetum sp.) es más alto que el que se puede estimar en pasto kikuyo a partir de los datos publicados por Soto et al (en publicación) utilizando la propuesta del NRC (2001).

Los CNF normalmente son estimados por diferencia entre la materia seca y los demás componentes químicos existiendo dos aproximaciones (Texeira y de Andrade, 2001). En la primera, al 100% de la MS se le resta la concentración de PC, FDN, EE y Cen (Mertens, 1996). En una segunda aproximación, a la FDN se le corrige
el contenido de PCIDN (NRC, 2001). Esta última, que fue la que se aplicó en este trabajo, es la más correcta por que evita contabilizar en dos ocasiones el contenido de PCIDN y con ello, la subestimación de los CNF. Dado que los CNF presentan una alta digestibilidad, en la medida en que se incremente el contenido de estos, en esa medida lo hará el contenido energético del alimento (NRC, 2001).

3.4. Índice del Valor Relativo

Dado que los forrajes son la base de la alimentación de los rumiantes, es fundamental establecer la calidad nutricional de los mismos. Con esta finalidad se han desarrollado algunos índices tales como el Índice de Valor Nutritivo, el Consumo Estimado de Energía Digestible, el Índice de Calidad Forrajera y el Índice de Valor Relativo de los Forrajes (Moore, 1994). Cada uno de estos incluye una estimación del CMS y de la energía disponible asumiendo que el forraje fuera la única fuente de nutrientes para el animal. Esto es debido a que tanto el CMS como la energía disponible son de los principales factores que afectan el desempeño productivo de los animales (Moore y Undersander, 2002).

Como se señaló anteriormente, la FDN se ha asociado con el CMS en tanto que la FDA con la energía disponible. Basados en estas relaciones, Linn et al (1989) desarrollaron uno de los índices de calidad de forrajes más utilizado: el Valor Relativo de Forrajes (VRF) (Calsamiglia, 1997).

El CMS máximo es estimado con base en el contenido de FND según la siguiente ecuación: CMS (% PV) = 120/FND(%MS).

La digestibilidad de la MS (un indicador del contenido de energía disponible) se calcula en función del contenido en FAD: DMS (%)= 88,9 - (0,779 x FAD,%);

El valor relativo de los forrajes (exceptuando el ensilado de maíz) se calcula como:

VRF = (DMS x IMS)/1,29

donde MS = materia seca; IMS = ingestión de MS; DMS = digestibilidad de la MS.

El valor obtenido es un índice que no tiene unidades, pero que permite comparar la calidad (entendida como la capacidad de un forraje de generar una respuesta productiva) de leguminosas, gramíneas y sus mezclas, bien sean en fresco, ensiladas o henificadas (Calsamiglia, 1997; Moore y Undersander, 2002; Texeira y de Andrade, 2001). Este sistema de valoración ha sido adoptado oficialmente por el American Forage and Grassland Council como criterio de valoración de la calidad de los forrajes. Basados en este concepto se estimó el VRF de la maralfalfa cuyos datos se presentan en la tabla 8.

Tabla 8. Índice de Valor Relativo del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.)

En la tabla 9 se presentan los VRF para varios forrajes utilizados en el país en la alimentación de ganado de leche.

Tabla 9. Estimación del Índice de Valor Relativo de algunos forrajes utilizados en Colombia para la alimentación de ganado de leche.


En la tabla 10 se muestra la clasificación por calidad de estos forrajes de acuerdo con Linn et al (1989).

Tabla 10. Clasificación forrajes para ganado de leche según el Índice de Valor Relativo de acuerdo con Linn et al (1989)


Basados en la clasificación de la tabla 10 y en las datos mostrados en las tablas 8 y 9, se puede considerar a la maralfalfa (Pennisetum sp.) como un pasto de segunda categoría similar al kikuyo (Pennisetum clandestinum) pero de menor categoría que el Ryegrass (Lollium perenne). El VRF, sin embargo cambia con la edad de corte en la medida en que cambian las concentraciones de FDN y FDA, como se verá más adelante.

5. Cambios en la composición química con la edad de corte.

Debido a que, excepto para el caso de la PCIDA, el tipo de fertilización no afectó la composición química de la maralfalfa (Pennisetum sp.) (ver tabla 7), el análisis de la evolución de dicha composición química a medida que fue avanzando la edad de corte, se realizó con todos los datos. A diferencia de las fracciones químicas, el contenido de MS no se modificó con la edad de corte (figura 11).

Otros autores han reportado un incremento en el contenido de MS en otros pastos de corte a medida que estos maduran (Braga et al, 2001). La concentración de PC, a diferencia de la MS, se modificó con la edad de corte mostrando una reducción lineal desde un valor inicial de 27.5% a los 40 días hasta uno de 14.6% a los
90 días de corte. La concentración del EE y de las Cen también disminuyó durante el periodo de evaluación. Esta disminución en el contenido de PC, EE y Cen ha sido reportado por otros autores en pastos como el kikuyo (Pennisetum clandestinum) (Naranjo, 2002) y el elefante (Pennisetum purpureum) (Braga et al, 2001).

Otros autores, sin embargo, han señalado que pastos de crecimiento rizomatoso como el kikuyo (Pennisetum clandestinum) tienen a conservar por más tiempo la composición química (Soto et al, en publicación; Zapata, 2000). La concentración de FDN y FDA, por el contrario, se incrementó durante el periodo de evaluación
con un promedio inicial de 47.4 y 29.4% a los 40 días, respectivamente, hasta alcanzar valores de 58.9 y 40.9% de FDN y FDA a los 90 días, respectivamente (Figura 12). El incremento en el contenido de estas fracciones también ha sido reportado en kikuyo (Pennisetum clandestinum) (Naranjo, 2002) y elefante (Pennisetum purpureum) (Braga et al, 2001).

Figura 11. Variación en el contenido de materia seca (MS), proteína cruda (PC), extracto etéreo (EE) y cenizas (CEN) del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) entre el día 40 y 90 de corte.



El incrementó en las concentraciones de la FDN y la FDA determinaron la disminución en el VRF de la maralfalfa (Pennisetum sp.) tal y como se puede apreciar en la figura 13. En esta figura se muestra que este pasto permaneció como de primera categoría hasta aproximadamente los 44 días de corte, de segunda categoría hasta poco más de 71 días de corte y de tercera categoría hasta los 90 días de corte.
Esto indicaría que a una misma edad de corte (40 días), el pasto maralfalfa (Pennisetum sp) tendía un VRF superior al kikuyo (Pennisetum clandestinum) y comparable al del Ryegrass (Lollium perenne). Sin embargo, a la edad en que normalmente el pasto maralfalfa (Pennisetum sp) se cosecha en la zona norte de Antioquia (80 a 90 días de rebrote), presenta un VRF ligeramente inferior al pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum) cosechado, así mismo, a la edad de corte más frecuentemente, es decir, alrededor de los 40 días de rebrote.

Figura 12. Variación en el contenido de fibra en detergente neutro (FDN), fibra en detergente ácido (FDA), relación entre la FDN y la FDA (FDN:FDA) y carbohidratos no estructurales (CNE) del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) entre el día 40 y 90 de rebrote.



La relación entre la FDN y la FDA se mantuvo a lo largo del periodo de evaluación al igual que la concentración de CNF (figura 12). Estos últimos se localizan preferentemente en las raíces y los tallos basales (Botrel y Gomide, 1981), tratándose principalmente de monosacáridos (glucosa y fructosa), disacáridos (sacarosa y maltosa) y polisacáridos como almidones y fructosanas (Smith, 1973).

La principal función de los CNF es la de constituirse en la energía de reserva para el rebrote de las plantas (Tejos, 1996) con lo que habría de esperarse que varíen en función de la edad de corte. Es así como Tejos (1996) reportó una reducción en la concentración de CNF en gramíneas nativas de las sabanas
venezolanas desde el corte hasta la tercera semana de rebrote a partir de la cual, la concentración de los mismos se fue incrementando paulatinamente.

Figura 13. Variación en el valor relativo del forraje del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) entre
el día 40 y 90 de corte.


La concentración de PCIDN se redujo con la edad de corte en tanto que la PCIDA no se vio afectada (ver figura 14). La reducción en la concentración relativa de PCIDN puede ser debida a que la tasa de deposición de los componentes de las paredes celulares habría sido mayor que la de la PC ligada a la misma y, por lo tanto tal y como sucede con otros componentes químicos, esta se ve reducida en el análisis. Lo contrario pareciera haber sucedido con la PC ligada a la FDA, esto es, que la tasa con la que la PC se liga a la FDA habría sido similar
a la deposición de los componentes de la misma FDA.

Figura 14. Variación en el contenido de proteína insoluble en detergente neutro (PCIDN)
y de proteína insoluble insoluble en detergente ácido (PCIDA) del pasto maralfalfa
(Pennisetum sp.) entre el día 40 y 90 de corte.


Como habría de esperarse, el contenido de lignina se incrementó con la edad de corte hasta alcanzar un valor máximo de 10.2% a los 110 días de corte (figura 15). Un comportamiento similar fue reportado por Braga et al (2001) para el pasto elefante (Pennisetum purpureum).

Figura 15. Variación en el contenido de lignina del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) entre el día 40 y 110 de corte.


3.4. Valor energético.

El contenido de energía fue estimado mediante el modelo del NRC (2001) el cual parte por calcular las digestibilidades verdaderas de las fracciones que aportan energía, esto es, los CNF, la PC, la FDN y el EE y, con base en estas, se calculan los NDT. Estos últimos son utilizados únicamente para corregir el contenido de energía digestible (ED), a partir de la cual se estima el contenido de ENl de los alimentos.

En la tabla 11 se muestran los resultados del efecto de la fertilización orgánica aplicada al pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) sobre su contenido de energía.

Como se puede observar, no hubo diferencias significativas en el contenido de energía en las muestras de este pasto proveniente de las parcelas que fueron fertilizadas con materia orgánica en comparación con las muestras provenientes de las parcelas fertilizadas. Sin embargo, los resultados sugieren la necesidad
de revisar más en detalle las diferencias entre los promedios, particularmente el hecho de que en las parcelas SF este sea aparentemente superior al de las parcelas F.

Esto podría estar relacionado con las diferencias en la relación hoja – tallo observada entre las parcelas F y SF (tabla 6) que, como se señaló previamente, fue superior en las parcelas SF.

El menor contenido de tallos con relación a las hojas observada en las parcelas SF implicaría una menor concentración de FDN y de FDA en comparación con las parcelas F. Estas diferencias, aunque aritméticamente fueron observadas, estadísticamente no fueron significativas (ver tabla 6) lo que significa que la concentración
de estas dos fracciones (FDN y FDA) en los tallos de este pasto parecen no ser muy diferentes de las concentraciones en las hojas. Esto, sin embargo, no se estableció en este trabajo.

La figura 16 muestra que efectivamente a medida que la relación hoja – tallo se incrementó, en esa misma medido lo hizo la concentración de la ENl de este pasto (p<0.09).

Tabla 11. Efecto de la fertilización orgánica sobre el contenido de NDT y ENl del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.)


El contenido promedio de la ENl hallado en este trabajo fue menor que el reportado por Osorio (2004) en muestras del mismo pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) y por Gaitán y Pabón (2003) para el pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum) cosechado a los 40 días de corte.

Figura 16. Efecto de la relación hoja : tallo del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) con su concentración de energía neta de lactancia.


Al igual que las fracciones químicas, el contenido de energía del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) se modificó con la edad de corte.

Como era de esperarse el contenido de NDT de la maralfalfa (Pennisetum sp.) se redujo al avanzar la edad de corte pasando de un promedio de 61.1% a los 40 días a un promedio de 51.2% a los 90 días de corte (figura 17). Como consecuencia de esto, el contenido de ENl también se redujo con la edad de corte pasando
de 1.24 Mcal/kg de MS a los 40 días a 0.83 Mcal/kg de MS a los 110 días de corte (figura 17).

Figura 17. Variación en el contenido de nutrientes digestibles totales (NDT) y de energía
neta de lactancia (ENl) del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) entre el día 40 y 90 de corte.


El contenido promedio de ENl del maralfalfa (Pennisetum sp.) cosechado a los 40 días, fue mayor que la del kikuyo (Pennisetum clandestinum) a la misma edad (Gaitán y Pabón, 2003).

Esta disminución en el valor energético del maralfalfa (Pennisetum sp.) al avanzar la edad de corte, significa una menor capacidad de llenar los requerimientos de energía de los animales y una mayor capacidad de inhibir el CMS (Mertens, 1996).

Esto implica que dicho pasto, como cualquier otro forraje, debe ser manejado estratégicamente para aprovechar la interacción entre su calidad nutricional y la producción de materia seca cosechándolo a edades más tempranas para suministrarlo a animales de mayores requerimientos.

3.5. Degradabilidad ruminal de la MS y de la PC.


En la tabla 12 se presentan los resultados de la degradabilidad ruminal de la MS en tanto que en la tabla 13 se presentan los resultados para la PC. Los datos para se obtuvieron mediante la técnica in situ y la estimación de los parámetros se realizó con base en el modelo Mitscherlich I (Kiviste et al, 2000 - IZE: 8pt; FONT-FAMILY: Tahoma; mso-bidi-font-weight: bold; mso-ansi-language: EN-US"> Modelo Mitscherlich I: a + b(1-e(-kd*t))c).

Tabla 12. Valores promedio de los parámetros de cinética ruminal de la materia seca del pasto maralfalfa (Pennisetum sp) entre el día 70 y 110 de corte.

a: fracción soluble; b: fracción potencialmente degradable; kd: constante de la cinética de degradación ruminal; c: punto de inflexión; MSDR: materia seca degradable en rumen; MSNDR: materia seca no degradable en
rumen.


Tabla 13. Valores promedio de los parámetros de cinética ruminal de la proteína cruda del pasto maralfalfa (Pennisetum sp) entre el día 70 y 110 de corte.


Como se puede apreciar, no hubo diferencias entre las parcelas F y SF para los parámetros de cinética ruminal de la MS ni de la PC. Tanto la fracción soluble (fracción a) como la potencialmente degradable (fracción b) presentaron menor variación que la constante de la cinética de degradación ruminal (kd) y que el punto de inflexión (constante c). La fracción a de la PC del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) fue más alta que la estimada por Betancurt (2004) para la PC de este mismo pasto y por Gaitán y Pabón (2003) para la PC del pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum). Al contrario, la fracción b fue más baja. Al igual que los resultados encontrados en este trabajo, Fernández y Villa (2002) hallaron que la fracción a de la MS de hojas de yuca (Manihot esculenta) fue menor que la de la PC. Esto es debido a que en la MS están incluidas no solamente fracciones químicas de alta degradabilidad como los CNF y la PC, si no, además, fracciones de baja degradación en rumen como la FDN y la FDA y que al representar un porcentaje más alto de la MS, tienden a reducir la degradación promedio de la MS en el rumen. Es por ello que los datos de degradabilidad ruminal de la PC del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) (tabla 13) son mayor que los encontrados para la MS (tabla 12).

La kd de la MS fue menor que la reportada por Fernández y Villa (2002) para la MS de hojas de yuca (Manihot esculenta) mientras que la kd de la PC fue más alta que la reportada por Gaitán y Pabón (2003) para la PC del pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum) y por Betancur (2004) para la PC de pasto maralfalfa
(Pennisetum sp). Aunque la kd no es la velocidad de degradación ruminal, si está directamente relacionada con la misma de tal manera que mientras mayor sea el valor de esta constante, mayor será la velocidad media de degradación ruminal (Correa, en publicación).

El punto de inflexión de la cinética de degradación de la MS y de la PC (constante c) es un indicador del tiempo de retraso para el inicio de la fase acelerada de la degradación ruminal y es equivalente al tiempo lag en el modelo de McDonald (1981) pero expresándolo de una manera biológicamente más aceptable (Cuartas
y Naranjo (2004).
Esta es la razón por la que se utilizó el modelo Mitscherlich I (Kiviste et al, 2000) para estimar los parámetros de cinética de degradación ruminal en lugar del clásico modelo atribuido a Ørskov & McDonald (1979) o el modelo de McDonald (1981).

La MS degradada en el rumen (MSDR) fue menor que la estimada a partir de los datos publicados por Fernández y Villa (2002) para la MS de hojas de yuca (Manihot esculenta). La proteína degradable en rumen (PDR) también fue menor que la estimada por Gaitán y Pabón (2003) para la PC del pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum)
y por Betancurt (2004) para la PC del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.).

La MS no degradada en el rumen (MSND) y la proteína no degrada en rumen (PNDR), en consecuencia fueron mayores que las reportadas por los anteriores autores.

Esto significa que una mayor proporción de la MS y de la PC del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) escapa a la degradación ruminal y es sometida a los procesos digestivos a nivel posruminal. Esto estaría indicando, así mismo, un menor tiempo de residencia de estas fracciones en el rumen y, por lo tanto, una mayor capacidad
de consumo confirmando lo sugerido por el menor contenido de FDN de este pasto en comparación con el kikuyo (Pennisetum clandestinum) y discutido anteriormente.

En la figura 18 se aprecian las curvas de degradación de la MS y la PC del pasto maralfalfa (Pennisetum sp) en las parcelas F y SF a tres edades de corte (70, 90 y 110 días). Debido a que no se contó con un número suficiente de datos, no fue posible realizar el análisis estadístico correspondiente para establecer posibles diferencias entre los promedios encontrados, sin embargo los datos sugieren una mayor degradación a los 70 días en ambos tratamientos (F y SF) en comparación con el comportamiento observado a los 90 y 110 días.

En la figura 19, por otro lado, se presenta la evolución de la MSDR, la MSND, la PDR y la PNDR del pasto maralfalfa (Pennisetum sp) a tres edades de corte (70, 90 y 110 días). Al igual que con las curvas de degradación, se contó con un número suficiente de datos para realizar el análisis estadístico correspondiente
entre los promedios encontrados.

Los resultados, sin embargo, también sugieren una disminución en la MSDR con el consecuente incremento en la MSNDR a medida que avanza la edad de corte.
Esto sería debido al incremento en la concentración de las fracciones menos degradables en rumen y a la disminución de fracciones más degradables como la PC, tal y como se discutió anteriormente.

Figura 18. Curvas de degradación de la MS y de la PC del pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) F y SF a tres edades de corte (70, 90 y 110 días).



Figura 19. Variación en la MSDR, MSNDR, PDR y PNDR del pasto maralfalfa (Pennisetum
sp.) F y SF a tres edades de corte (70, 90 y 110 días).



3.6 Relación CNE – PDR.

Uno de los objetivos de la alimentación del ganado de leche debe ser maximizar la síntesis de proteína microbiana en el rumen y depender lo menos posible de la PNDR para cubrir las demandas de proteína metabolizable (NRC, 2001). La síntesis de proteína microbiana en el rumen depende, entre otros factores, de la relación entre los CNE y la PDR (NRC, 2001; Stockes, 1996). Ha sido señalado que la concentración
de CNE en las raciones para vacas lactantes debe ser entre 35 y 40% de la MS (Grant, 1996; Harris, 1993; NRC, 2001; Stokes, 1996) y que la PDR debe estar entre 10 y 12.3% de la MS (Mahanna, 1997). Esto significa que la relación entre CNE y PDR deberá oscilar entre 3.2 y 3.5 – 1.0 para optimizar la síntesis de proteína microbiana.

En la figura 20 se presentan los valores para esta relación encontrados en el pasto

maralfalfa (Pennisetum sp) en este trabajo. Como se puede apreciar, los valores hallados en el día 70 fueron inferiores a los hallados a los 90 días de corte y los del pasto SF menores que los del pasto F. Estos valores, sin embargo, son datos puntuales dado que no se contó con la información de la composición química a los 110 días y tampoco se tenían suficientes repeticiones para adelantar el análisis estadístico correspondiente.

Figura 20. Relación CNE : PDR en el pasto maralfalfa (Pennisetum sp) a los 70 y 90 días de corte.


La relación más alta de CNE : PDR a los 90 días de corte esta explicada en la reducción en el contenido de PC (figura 11) y en la PDR a esta edad en comparación con los valores hallados a los 70 días (figura 19) y la constancia en la concentración de los CNF. Esto indicaría que posiblemente este pasto estuviera más equilibrado en cuanto a la concentración de CNE y PDR a los 90 días que a edades más tempranas.
Así mismo, estos valores muestran que la relación CNE : PDR es más equilibrada en este pasto que en el kikuyo (Pennisetum clandestinum). Montoya et al (en publicación) reportaron una relación de 0.5 : 1.0 en pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum) obtenido en una finca lechera del municipio de San Pedro de los Milagros y Rueda et al (en publicación) reportaron una relación cercana a 1.0 : 1.0 en un hato lechero del corregimiento de Santa Elena. Estos resultados indican, por lo tanto, que con el pasto maralfalfa (Pennisetum sp) se obtendría
una mejor utilización de la PDR que en pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum) y requeriría, así mismo, el uso de suplementos alimenticios menos concentrados en CNE.

Conclusiones

Aún es incierto el origen y la clasificación taxonómica del pasto maralfalfa pero los estudios iniciales llevados a cabo en el Herbario MEDEL de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, indican que puede tratarse de Pennisetum violaceum (Lam.) Rich. ex Pers. o del híbrido (Pennisetum hybridum) entre el Pennisetum americanum L. y el Pennisetum purpureum Schum comercializado en el Brasil como pasto Elefante Paraíso. Se requiere, por lo tanto, estudios más adicionales que involucren la determinación del cariotipo en muestras de este pasto provenientes de diferentes regiones y su comparación con muestras tipos, para esclarecer su clasificación taxonómica. Por el momento se sugiere identificarlo de manera genérica como Pennisetum sp.

Bajo las condiciones en las que se realizó este trabajo y con base en los resultados obtenidos puede concluirse que el pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) responde positivamente a la fertilización orgánica y al riego incrementando la producción de biomasa, el ancho y el largo de las hojas y los tallos, así como el área
foliar. Estos factores, sin embargo, no modifican la composición química ni el calor energético de este pasto. A la edad de corte comercialmente utilizada en el pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) (80 días), sus concentraciones de PC FDN, FDA y CNF son más altas que las estimadas en pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum) cosechado a los 40 días de rebrote. Bajo estas condiciones el VRF del pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum) es superior (106) al del pasto maralfalfa (96) (Pennisetum sp).

La edad de corte afecta la producción de materia verde y todas las características agronómicas evaluadas así como la composición química de este pasto, excepto el contenido de CNF que varió muy poco durante el periodo de evaluación. La MSDR y la PDR de este pasto es menor que la reportada para otros forrajes indicando un mayor escape de nutrientes hacia el tracto posruminal, un menor tiempo de residencia en el rumen, y un mayor CMS. Al avanzar la edad de corte, sin embargo, se evidencia un incremento en la MSDR y en la PDR como consecuencia posiblemente del incremento en la concentración de fracciones nutricionales menos degradable
en el rumen como la FDN y la FDA.

La relación CNE : PDR en el pasto maralfalfa (Pennisetum sp.) cosechado a los 90 días es más equilibrada que a los 70 días de corte y mejor que la que presenta el pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum) requiriendo suplementos alimenticios menos concentrados en CNE.

Agradecimientos.

Cooperativa Colanta, por la financiación parcial de este proyecto; Dirección de Investigaciones de la Universidad Nacional, Proyecto DIME No. 20201004845; José Múnera, por facilitar las instalaciones y el material vegetal de la finca Guamurú; Yovana Montiel Suaréz y Adriana Herrera, Analistas del Laboratorio de la Planta de Concentrados de Colanta; Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín: Laboratorio de Suelos; Laboratorio de Fitopatología; Laboratorio de Bromatología; Centro de Producción Paysandú.

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Ing. Manuel Huizar
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Fresnillo, Zacatecas, México
Ovinocultor
Re: Pasto Maralfalfa: Mitos y Realidades (Parte Segunda)
18/04/2011 | hola, buenas tardes, estoy interesado el pasto maralfalfa, pero no se donde conseguir la semilla, si alguine me puede informar, donde la consigo , lo agradeceria, mi rancho esta en zacatecas, mexico, y mi correo es wizar46@hotmail.com
muchas gracias
atte
Ing Manuel Wizar
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Re: Pasto Maralfalfa: Mitos y Realidades (Parte Segunda)
11/05/2011 | bueno para los q tienen problemas de suelo con su maralfalfa, no se olviden que el cultivo requiere tanto de macro nutriente como micro nutrientes, la ley del minimo. XD
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Libia Angelica Durante Murillo
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Huatusco, Veracruz-Llave, México
Productor Ganadero
Re: Pasto Maralfalfa: Mitos y Realidades (Parte Segunda)
05/07/2011 | Me gustaría saber las características del pasto y su textura para distinguirlo enre las otras plantas, me refiero al Kin Gras y al Elefante. Uds. me las pudieran describir por favor
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Juan José Ramírez Rodríguez
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Dolores Hidalgo, Guanajuato, México
Ing. Agrónomo
Re: Pasto Maralfalfa: Mitos y Realidades (Parte Segunda)
02/09/2011 | A quienes ya tienen maralflafa en producción. me podrían informar cuanto me rinden 10 toneladas de pastura verde a pastura seca de maralfalfa? En su caso, les agradeceré los fundamentos o razones de las respuestas. Pregunto esto porque un productor me dice que de 9 toneladas obtengo 1 de pastura seca. ¿Es cierto esto?
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Re: Pasto Maralfalfa: Mitos y Realidades (Parte Segunda)
21/09/2011 | hola señores espero les sirva de algo mi opinion y mi informe del pasto maranfalfa.
bueno yo pertenesco al estado de chiapas y me encuentro en una de las zonas cañeras de este estado aqui se produce cana de azucar y yo soy de los pocos productores que optamos por la ganaderia y no por la siembra de caña bueno yo lo he sembrado al igual a como se trata la caña de azucar puesto que aqui son miy similares al igual le he fertilizado de la misma manera que la caña triple 16 y orin de lombris humus bueno tiene 60 dias o bien dos meses y la caña a brotado de 7 ijuelos por brote y asta ahora mi de aproximadamente 1.80 cms estamos en tiempo de lluvias no he necesitado riego obiamente pero lo tengo en mente pues yo quiero este pasto para tiempo de sequias he sembrado una tonelada que ajusto para 300 metros cuadrados y estoy esperando lo suficiente para sacar semilla de ahi mismo en cuanto yo haga mis primeros cortes les informo mi progreso pd. señores la mejor semilla para utilizar es la de los ranchos o pueblos mas sercanos siempre hay variaciones por altitud por sonas secas o mas frias pero busquen que ya este aclimatada para que no pierdan sus cultivos y les de mayor resultado
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Jorge Humberto Osorio Lopez
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Medellin, Antioquia, Colombia
Productor Lechero
Re: Pasto Maralfalfa: Mitos y Realidades (Parte Segunda)
27/09/2011 | me gustaria conocer cual sera la produccion maxima de la Marafalfa por hectarea a una altura de 2600 mts sobre el nivel del mar y si este material me serviria como materia prima para la produccion de abono organico.tambien se puede utilizar en alimentacion de cerdos. ABONOS ORGANICOS DE ORIENTE S.A.S. agrisuelo@hotmail.com o mltobon@une.net.co.
Les agradeceria me escribieran al respecto.
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Candido Parra  Mora
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Cosamaloapan, Veracruz-Llave, México
Productor Ganadero
Re: Pasto Maralfalfa: Mitos y Realidades (Parte Segunda)
02/01/2012 | quiero sembrar maralfalfa y quiero que alguien me de algunos consejos para la siembra ya que no tengo mucho conocimiento,alguien me podria decir como debe estar la maralfalfa para la siembra si verde o seca,y como diferenciarla de otros pasto, gracias.

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Re: Pasto Maralfalfa: Mitos y Realidades (Parte Segunda)
06/03/2012 | Muy buena informacion... hermoso material para hacer investigacines. me gustaria que den la fecha real de publicacion de este trabajo para usar en un articulo de investigacion de la universidad donde trabajo. Gracias...
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Denis Retamozo
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Fernando de la Mora, Central, Paraguay
Productor Ganadero
Re: Pasto Maralfalfa: Mitos y Realidades (Parte Segunda)
10/03/2012 | exelente
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Re: Pasto Maralfalfa: Mitos y Realidades (Parte Segunda)
01/11/2012 | En CRV-AUTODEMA, MAJES, venimos produciendo Maralfalfa bajo riego por goteo, rendimiento por Hectarea de 140 tm por corte cada 45 días. Proteina Bruta alrededor de 15% ...Aun en fase de adaptación a vacas lecheras Holstein . Al inicio mostraron poca disposición a su consumo en verde y como ensilaje. Estamos probando realizar el corte a menor edad . Vacas prefieren ensilaje de maiz versus maralfalfa. Primeros datos.
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