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Impacto de la Crisis Alimentaria Mundial y la Problemática de los Energéticos en la Ganadería Bovina de la Región del Papaloapan, Veracruz

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En México existen alrededor de un millón 500 mil unidades de producción destinadas a la ganadería bovina; esta actividad productiva es una de las más importantes en el sector agrícola y una de las más diseminadas en el medio rural. La ganadería bovina se desarrolla en diversos sistemas de producción que van desde los altamente tecnificados e integrados, especializados en la producción de leche o carne hasta de tipo familiar, orientados al autoconsumo familiar de la familia campesina (Espinosa, 2000). Los criterios para la diferenciación de estos sistemas son: la finalidad zootécnica, el nivel de tecnología ocupado, las razas que utilizan y el tipo de alimentación (Pech et al., 2002; Magaña et al., 2005). Desde un enfoque agroecosistémico, las características de los sistemas de producción están determinados por factores agroecológicos, tecnológicos, de manejo y por la finalidad de producción; además, de la interacción de factores socioeconómicos con los objetivos económicos que a su vez permitan satisfacer la demanda de productos de origen bovino (Magaña et al., 2005). A nivel nacional, se han definido cuatro sistemas de producción de bovinos; especializado, semi-especializado, doble propósito (rejeguería) y familiar, los cuales se describen a continuación (traspatio) (Espinosa et al., 2000; García, 2003; Pérez et al., 2003) (Cuadro 1).

Cuadro 1. Sistemas de producción bovina en México

Sistema Finalidad Raza Tecnología Porcentaje Nacional (%) Modalidad
Intensivo Carne Especializada Alta 17 Intensivo
Semi-intensivo Leche Ganado cruzado x europeo Media 15 Semi-intensivo
Doble propósito Carne y leche Cebuinas x ganado europeo  Baja 60  Extensivos
Familiar  Subsistencia Holstein x Suizo Baja  8 Estabulado y semi-estabulado
 
Fuente: Espinosa et al., (2000), Pérez et al., (2003) y García (2003)

El Sistema Especializado (SE) se caracteriza por contar con ganado especializado en la producción de carne o leche conformado por razas puras principalmente; cuenta con tecnología altamente especializada bajo un manejo estabulado en el que se realizan prácticas de medicina preventiva, reproducción y mejoramiento genético. La alimentación se basa en alimentos balanceados y forrajes de corte.

El sistema semi-especializado (SSE), se caracteriza por utilizar pequeñas extensiones de terreno, en donde las instalaciones son acondicionadas para la producción. Se utilizan cruzas, sin alcanzar los niveles de producción del sistema especializado, y cuenta con un nivel medio de incorporación tecnológica. La alimentación del ganado se basa en el pastoreo, complementado con forrajes de corte y concentrado; así como la utilización de esquilmos agrícolas y subproductos agroindustriales, existiendo cierto control productivo y programas de reproducción.

El Sistema de Doble Propósito (SDP) se desarrolla principalmente en la región tropical del país, donde se concentra el 80% de este sistema; en los estados de Veracruz (38%), Las Huastecas (19%), Chiapas (16%) y Tabasco (8%) utiliza razas Bos indicus y sus cruzas con Bos taurus, principalmente Suizo, Holstein ó Simmental. Tiene dos objetivos fundamentales: la producción de leche, que se obtiene de manera manual y con el apoyo del becerro para estimular su descenso, y la producción de carne mediante la cría de becerros al destete y el desecho de bovinos para el abasto. El uso del suelo en estás áreas se distribuye en agostaderos (50%), praderas inducidas (25%) y cultivos agrícolas (25%); basándose la alimentación en el pastoreo mediante la utilización de gramas nativas (Paspalum sp y Axonopus sp) y pastos inducidos de diversas características como el Privilegio (Panicum maximum), Estrella de África (Cynodon plectostachyus), Alemán (Echinochioa polistachya), entre otros.

En el sistema de producción tradicional o de traspatio (ST), la producción del ganado se realiza en pequeñas superficies de terreno, cercanas a la vivienda familiar. Este sistema, pueden ser de tipo intensivo o semintensivo, utilizando ganado Holstein y en menor proporción Suizo y sus cruzas. El ganado es de baja calidad genética y el nivel tecnológico considerado como bajo, careciendo de prácticas reproductivas, medicina preventiva y con instalaciones rudimentarias. La alimentación se basa en el pastoreo, suministro de forrajes y esquilmos provenientes de los cultivos que mantiene el mismo productor.

Sistemas de producción en el Estado de Veracruz

Veracruz destina a la ganadería bovina 3.5 millones de ha (2.7 millones de ha de praderas cultivadas) que representan más del 50% de la superficie total del Estado, donde existe un inventario de 4.1 millones de bovinos DP y 60,000 cabezas especializadas en leche (SAGARPA, 2005, Gobierno del Estado, 2005), siendo el libre pastoreo el sistema de alimentación predominante; destacando por su importancia en la producción, la ganadería doble propósito (Espinosa et al., 2000)., El inventario bovino del Estado es de 4.1 millones de cabezas; con una producción de 234 mil toneladas de carne bovina y 720,000 litros de leche anuales; cifras que le confieren a Veracruz, el primer lugar nacional en inventario bovino y producción de carne; así como el 6to lugar en producción de leche (720,000 litros anuales) (Gobierno del Estado de Veracruz, 2005; Herrera, 2007). Los precios promedio pagados al productor son de $15.3 kg de carne -1 y $3.1 l leche-1.

Ganadería bovina en la región del Papaloapan, Veracruz

Por su parte, en la región del Papaloapan, Ver., se cuenta con un inventario de 830,894 bovinos que representan el 17.8% del inventario ganadero estatal. La superficie ganadera es 7,680 ha. El porcentaje de mano de obra es familiar (40%), eventual (40%) y permanente (20%). La finalidad zootécnica es ganado doble propósito (76.5%), siendo el pastoreo extensivo (libre pastoreo) (96.8%) el principal sistema de manejo y el patrón racial más representativo la cruza Suizo x Cebú (75.4%). La conformación de los hatos, en general, es sementales (3%), vacas (50%), novillonas (21%), novillos (3%), becerras (12%) y becerros (12%). Un 67.4% de los ganaderos cuentan con ordeñas en sus ranchos, de éstos 77% se dedica a la producción y venta de leche fresca y 23% a la producción y venta de queso fresco. Las praderas se encuentran conformadas por la combinación de pastos nativos e inducidos (47.6%), exclusivo con pastos nativos (25.7%) y con pastos inducidos (26.7%). El sistema de pastoreo predominante es rotacional (62%), mediante la utilización de más de dos potreros, mientras que 18.2% utilizan el pastoreo alterno (2 potreros), 13.26% un solo potrero, y sólo 6% utiliza el racional intensivo (un día de ocupación) mediante el uso de cerco eléctrico. Un 94% de los ganaderos no conservan el forraje (mantienen el pasto en pie), 4.8% henifica y sólo 1% conserva el forraje mediante silos. Más de la mitad de los ganaderos (67.4%), realiza algún tipo de suplementación en sus ranchos siendo la más característica la mineral (48%) y mineral-energética-proteica (23%); un 59.5% de los ganaderos suplementa a todos los bovinos que conforman el hato y en menor proporción vacas en producción o lactancia (17.6%); dicha suplementación se realiza en periodos de dos a cuatro meses (27.8%), seis a ocho meses (26%) y durante todo el año (23.5%). La sanidad es importante para los ganaderos, ya que 87.7% participan en campañas sanitarias (barrido de tuberculosis y brucelosis); además, 50.3% de los productores reciben asesoría técnica por parte de médicos veterinarios (MVZ) relacionados a la AGL y sólo 1% la recibe de Centros de Investigación y Universidades (públicas y privadas). El tipo de bovino más destinado para el abasto es la vaca (91.4%) mientras que para la engorda es el becerro (87.7%). Durante el año 2006, los productores, comercializaron 3,886 bovinos (1,236.0 t) destinados para el abasto, cría y engorda; de los cuales el 0.6% (24) fueron sementales (18.3 t), 27% (1,050) vacas (461.94 t), 1.3% (50) novillonas (16.51 t), 12.7% (495) novillos (210.9 t), 1.5% (60) becerras (14.45 t) y 56.8% becerros (2,207) (513.89 t). El peso y precio por kilogramo de los bovinos vendidos fue semental (762.5±95.7 kg, $14.8±2), vacas (439.9±62.5 kg, $11.7±1.4) novillona (330.2±85.3 kg, $13.5±2.3), novillos (426.1±76 kg, $19.2±3.5), becerras (240.8±55.3 kg, $13.5±3.2) y becerros 232.8±62.6 kg, $17.8±4.1). Además el precio indicado de la leche “bronca” fue de $3.1±1.1 mientras que el precio del queso fresco fue de $28.1±3.8.

Impactos de la crisis alimentaria y la problemática de energética en la ganadería bovina

El incremento en la demanda de alimentos en China e India, el crecimiento poblacional, los cambios climáticos (sequías e inundaciones) y la búsqueda de fuentes alternas de energía a base de cultivos agrícolas han generado una crisis mundial con repercusiones a nivel local, debido a la globalización, por la disponibilidad de alimentos tanto consumo humano como animal que han generado una alza en los precios (FAO, 2007). El precio internacional del maíz, en el 2006 era de 87.66 USD t-1 para enero del 2008 el precio por tonelada, en el mercado internacional llegó a 194.32 USD t-1, siendo el incremento del 121.7%; por su parte en el sorgo, para este mismo periodo, el incremento fue del 83% (de USD94.2 a 172.8 USD t-1 (Fernández, 2008); el Banco Mundial, estima que, en términos generales, los precios de los granos van seguir a la alza de manera constante hasta el 2015; por lo que recomienda a los países redefinir su política agrícola con la finalidad de garantizar el suministro de granos. Este incremento en el precio del sorgo y del maíz repercuten en las industrias lechera y cárnica en relación a la utilización de éstos (sorgo y maíz) para la producción; ya que, al incrementarse el precio de los insumos para la alimentación bovina, los costos de producción se incrementarán en la producción de tanto de leche como de carne (FAO, 2007). En México, para el 2008 se consideran 450 mil hectáreas de maíz cosechadas (25 millones de toneladas) a nivel nacional, la demanda estará creciendo a una tasa anual de 3.0% mientras que la producción a 3%; las importaciones de grano forrajero se incrementarán en 2.7mt en los años siguientes situándose en 13.3 mt en el 2012-2013; además, que el precio del maíz se verá influenciado por el mercado internacional (SAGARPA, 2003; Galarza, 2008; Ochoa, 2008); por su parte, para el Estado de Veracruz se prevé una producción superior a 585,000t (7mo productor de maíz a nivel nacional) con rendimientos de 2.4t ha-1) (Herrera, 2007). A nivel nacional, tan sólo para la ganadería en su conjunto (bovinos, aviar, porcinos, entre otros), demanda aproximadamente 20 millones de toneladas (mt) de granos forrajeros (principalmente sorgo y maíz) para la producción (Galarza, 2008); de los cuales 5.6 mt son requeridas por a la ganadería bovina para la producción de leche y leche (Galarza, 2008); por lo que la producción de maíz y sorgo, debido a la crisis en la disponibilidad de alimentos competirá, entre el consumo humano y el consumo animal. La creciente demanda de alimentos y el alza en los precios afectará principalmente a los sistemas de producción intensivo y semi-intensivo; por la utilización de estos insumos alimenticios en la alimentación del ganado bovino.

En México la producción de alimentos para el sector pecuario se conforma por empresas integradas, cuya producción la consumen sus sistemas pecuarios e industria productora de alimentos para animales que destinan su producción a la venta; ambas, en la elaboración de alimentos se utilizan materias primas con un valor superior a los 25 mil millones de pesos (mdp); de los cuales, granos y semillas representan el mayor porcentaje (37%) y en orden descendente, las pastas (19%), productos químicos (11%), harinas (10%), forrajeros (8%), subproductos de granos y semillas (7%) y otras materias restante el 8%. Entre los granos y semillas, para la elaboración de alimentos, el maíz y sorgo tienen la mayor proporción con el 40% cada uno y en menor proporción soya (8%) y trigo (6%); en las pastas el 81% lo integra la soya, 7% maíz y 6% canola. En las harinas 28% corresponden a harinas de carne, 20% de pescado, 11% de maíz y 9% de soya (Esquívez, 2007). Lo anterior expuesta establece la importancia de los granos en los sistemas de producción, tanto a nivel nacional como en la región del Papaloapan, y la repercusión que tiene el alza de precios en la ganadería bovina; ya que depende de la utilización de maíz y sorgo para la alimentación del ganado; siendo ésta entre el 30 y 60% de los costos de producción (Galarza, 2008). El sistema doble propósito (DP), no recibirá el mismo impacto que los sistemas de producción antes mencionados; ya que alimentación principal se caracteriza por el pastoreo extensivo mediante la utilización de pastos nativos e inducidos; no obstante, dicho sistema de alimentación genera estacionalidad en la producción y baja productividad por el nivel tecnológico ocupado (Urdaneta et al., 2004); sin embargo, en la época de estiaje (4 a 6 meses), para mantener la producción de leche y carne, el productor DP requiere de alimentos balanceados o granos; por lo que también se verá afectado en sus costos de producción por el alza de precios; pero no en igual proporción que los sistemas intensivo y semi-intensivo; ya que el costo de la suplementación en el DP oscila entre el 6 y 12% (FIRA, 2007).

Otro aspecto que traerá consecuencias en la producción ganadera, es la problemática que se presenta en los energéticos. Las fuentes para la producción de energía en 1980 fueron petróleo (43%), carbón (25%), gas (17%), biomasa (10.5%), estas cuatro fuentes de energía cubrieron el 95% del consumo humano; para el 2004, estas mismas fuentes cubrieron el 91% y para el 2030 cubrirán el 89% del consumo mundial (López, 2007). El petróleo ha alcanzado precios record de más de 100 USD barril-1 (Fernández, 2008); este hecho, aunado a los pronósticos de escasez de petróleo para los próximos decenios, ha generado una reorientación de la agricultura hacia la producción de nuevas fuentes de energía basadas en productos agrícolas (biocombustibles), con la finalidad que los países aseguren su suministro energético y no requieren de importaciones del hidrocarburo a precios tan elevados; por lo que los granos serán disputados entre el consumo humano, animal y la naciente industria energética (López, 2007). Se denominan biocombustibles a los combustibles líquidos producidos a partir de cultivos agrícolas (materia orgánica); éstos se obtienen mediante la industrialización de productos agrícolas para la obtención de etanol (bioetanol) y diesel (biodiesel); siendo el 90% de la producción mundial destinada a la producción de etanol (IICA, 2007); para dicha producción, se utilizan el maíz y caña de azúcar, principalmente; ya que estos proporcionan los mayores rendimientos agrícolas para la producción de etanol (Cunningahm, 2007); este hecho, a colocado a estos cultivos como uno de los segmentos del mercado energético mundial de mayor crecimiento (Fernández, 2008); por lo que los cultivos que anteriormente se han empleado como forraje, ahora son utilizados para la producción de biocombustibles y por tanto la reorientación de la agricultura a la producción de biocombustibles generará escasez de insumos alimenticios (granos) para la producción bovina a mundial; y en consecuencia a nivel nacional (México). Por ejemplo, EEUU, principal productor y exportador de maíz, prevé destinar el 30% de su cosecha (más del 12% de la producción mundial de maíz) a la producción de biocombustibles (etanol) (García, 2008). - No obstante el aumento de la producción de bioenergía, demanda mayor cantidad de recursos naturales que podrían generar mayores problemas ecológicos y socioeconómicos (FAO, s/f).

En el caso de México, en este año, se aprobó la Ley de Promoción y Desarrollo de la Bioenergía; dicha Ley menciona que se destinará a la producción de biocombustibles, sólo el excedente de la producción de maíz; sin embargo, el país no es autosuficiente en este rubro; en el corto plazo, para producción de biocombustible (etanol) se tendrían que destinar 700 mil hectáreas y en 20 años un millón 700 mil, lapso en el que aumentará el gasto en importaciones de maíz y caña de azúcar, principalmente (García, 2008). En un año (abril 07-08), la crisis alimentaria y la reorientación de la agricultura para la producción de biocombustibles a nivel mundial, han creado en México no sólo incrementos en el costo de alimentación del ganado bovino (costo más importante de producción), sino en otros costos necesarios para la producción como fertilizantes (40-65%), combustibles (43%), semillas (30%), maquinaria (7%) y químicos (4%) (Fernández, 2008; Ochoa, 2008); por ejemplo, los fertilizantes han alcanzado el precio máximo histórico, a principios del 2007 el precio por tonelada era de $4,600 y para mayo de este año (2008) el precio es de $6,400 en promedio (Galarza 2008). Por lo tanto, se requiere de políticas agrícolas y energéticas integrales, que presenten concordancia entre ambas y que trascienda los cambios de gobierno.

A parte de los efectos que representan la crisis alimentaria y la reconversión de la agricultura para la producción de biocombustibles, el sector ganadero presenta problemas en si mismo como la falta de crédito, la integración de los productores (principalmente en el sistema DP), la transferencia de tecnología y el acceso a mercados (Osasuna, 2003).

Torres (2001) menciona que, los países desarrollados pueden carecer de una disponibilidad de insumos alimenticios, pero cuentan con recursos suficientes para adquirir productos; y, aunque podrían presentar cierta vulnerabilidad, no registran problemas de seguridad alimentaria para la producción ganadera, por el poder de sus economías. Otros países, como México, cuentan con capacidad productiva, pero paralelamente presentan un bajo nivel de accesibilidad; mientras que otros (Cuba, Haití), presentan problemas más agudos, tanto por la tanto disponibilidad como el acceso a insumos.

Literatura consultada

Cunningahm, R. 2007. Biocombustibles como alternativas de los combustibles fósiles ¿Solución integral o apenas un paliativo? Petrotécnia. Abril. 15 p.

Esquívez, E. 2007. La industria de alimentos balanceados en México. FIRA. México. 3 p.

CEPAL-FAO. s/f. Oportunidades y riesgos del uso de la bioenergía para la seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe. CEPAL-FAO. 10 p. http://www.agrocombustibles.org/conceptos/CepalFaoBiocombustibles07.pdf

FAO. 2007. Evaluación de la situación de la seguridad alimentaria mundial. 33° periodo de sesiones. Comité de Seguridad Alimentaria Mundial. Italia. 18 p.

Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura FIRA. 2007. Costos de producción. Sistema de ganado bovino de doble propósito en Tabasco. México. 24 p.

Fernández, 2008. El mercado de los granos forrajeros. Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado (AMEG). México. 22 p.

Galarza, M. 2008. Situación del sector pecuario en México. Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación. SAGARPA Taller sobre captura y aprovechamiento de metano proveniente de residuos agropecuarios. 25 p.

García, H. 2008. Biofuel in Mexico: Transition to etanol used and it social and environmental effects. Research report or Oxfam International. 7 p.

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Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). 2007. La agricultura frente a los nuevos retos del desarrollo. Informe Situación y perspectivas de la agricultura y la vida rural en las Américas. Resumen. IICA. 66 p.

López, A. 2007. La industria de la energía: El nuevo competidor. FIRA. México. 5 p.
Magaña, JC., Ríos, G., Martínez, JC. 2005. Los sistemas de doble propósito y los desafíos en los climas tropicales de México. XIX Reunión ALPA y la XXXIII Reunión de la Asociación Mexicana de Producción Animal AMPA-Tampico, Tamaulipas. México. 26-28 de octubre 2005. pp. 105-114.

Ochoa, R. 2008. Esquema analítico para estimar las proyecciones de la producción agroalimetaria en México. Escenario Base 2008-2018. VIII Foro de Expectativas del sector agroalimentario y pesquero. SIAP-SAGARPA. México. 17 p.

Osasuna, O. 2003. La problemática de la ganadería en México. IX Encuentro Nacional de Legisladores del Sector Agropecuario. 15 p.

Padilla, H. 2008. Cámara de Diputados LX Legislatura. Presidencia de la Comisión de Agricultura y Ganadería. 36 p.

Pech, V., Santos, J., Montes, R. Función de producción de la Ganadería de Doble Propósito en la Zona Oriente del Estado de Yucatán, México. Técnica Pecuaria en México 2002. 40(2): 187-192

Torres, F. 2001. El saldo del siglo XX: La inseguridad alimentaria en México. XXI Seminario de Economía Agrícola. Universidad Nacional Autónoma de México. México. 32 p.

SAGARPA. 2003. Proyecciones de largo plazo para los mercados agrícolas internacionales 2002-2012. Ficha Técnica N° 14. SAGARPA. México. 54 p.

SAGARPA. 2008. Expectativas de la producción de alimentos en México. SAGARPA. México. 11 p.

 
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Veracruz-Llave, México
Ing. Agrónomo
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