Lectura del casco del caballo
Una forma de balancear el pie de un caballo cuando se desvasa, es respetando
ciertas fórmulas matemáticas y geométricas que tienen su
origen en la consideración de diferentes factores de fuerzas, ejes y ángulos,
analizados detalladamente por estudiosos de la podología equina y con
el objetivo de obtener como resultado, un pie balanceado correctamente con relación
a un balance estático universalmente ideal. Personalmente, he comenzado
a dejar de lado las fórmulas matemáticas y geométricas,
para estudiar las estructuras del pie relacionadas con las fuerzas incidentes,
teniendo en cuenta la naturaleza del casco y a cada caballo como individuo.
Todos los caballos poseen cascos pero, a su vez, todos los cascos difieren unos
de otros y cada individuo posee su “marca” que está directamente
relacionada con la conformación natural de su propia estructura corporal.
Lo que he buscado es reemplazar fórmulas
por factores
naturales que pertenecen
al lenguaje aparentemente oculto que posee el casco y que también tienen
como objetivo balancear correctamente un pie, pero con la diferencia de estar
dirigido, no a un caballo tipo universalmente ideal, sino a cada caballo como
individuo y partiendo de él mismo.
En cuanto a bibliografía sobre herrado de caballos, considero que existe
un solo gran libro de herrado de caballos y es el caballo mismo; está en
el herrador, luego, conocer las herramientas que lo llevarán a rescatar
los conocimientos de ese gran libro.
Como introducción al gran libro, doy a conocer dos simples factores que
permiten conservar los ángulos naturales del pie de acuerdo a la conformación
de
ese caballo:
El primer factor natural es la interpretación de la línea de corte
de la pared crecida y que está relacionado con la pregunta ¿Dónde
se debe realizar el corte para no sacar material de más o de menos? Cuando
procedo a desvasar un pie, parto de la base de que en un desvasado correcto
no
debe existir el sacar de más o de menos, aquí o allá, ya
que la línea de corte al rededor de todo el casco es una sola y responde
al límite entre la estructura que pertenece a la anatomía del pie
y cumple una función anatómica específica y la que sobra
por ser material que ha crecido; técnicamente se puede definir también
como a la unión de la palma con la pared. La foto de abajo muestra un
caso poco común donde la línea de corte se nota perfectamente alrededor
de todo el borde solar del casco.
El segundo factor natural, es la interpretación de la pared de los talones
para obtener información sobre el punto correcto de corte. Desde siempre
se ha intentado encontrar una regla universal que defina a qué altura
se deben cortar los talones para que no se vea afectado el balance Z (vista lateromedial)
del pie y la realidad es que hay una sola regla a tener en cuenta y es la que
cada caballo ofrece de acuerdo a su conformación.
Desde hace algunos años, he observado la incidencia de las fuerzas en
la pared de los talones con relación a la conformación natural
del animal y la misma se manifiesta con una marca, en la cual se produce una
variación en la dirección del crecimiento de los túbulos
córneos. Puede decirse que con esa marca el caballo manifiesta el punto
de convergencia de fuerzas incidentes, provenientes de factores propios a su
conformación. La foto de abajo muestra el talón derecho con una
marca extremadamente visible.
Mediante la correcta interpretación del lenguaje que nos ofrece el casco,
podemos saber dónde realizar el recorte de pared y talones sin alterar
los balances del pie (X – Z – Y – F). Al pretender leer la
línea de corte de la pared y el punto de corte de los talones, se debe
tener en cuenta que hay varios factores que facilitan o dificultan la lectura.
Respecto de la pared, se torna difícil cuando los cascos presentan hormigueros
o cuando el desgaste en el casco ha sido excesivo y en cuanto a los talones,
en algunos es más legible que en otros y se pierde la lectura cuando los
mismos se encuentran colapsados o desintegrados.
Sólo en, aproximadamente, un 3 % de los cascos la marca de corte de talones
no es visible y también existen ciertas rajaduras de talones que no siempre
coinciden con la marca natural de corte. Esta marca se encuentra presente en
caballos que son siempre herrados y en aquellos que se encuentran sin herradura.
La interpretación de ambos factores se facilita cuando el casco se presenta
saludable. En las fotos siguientes, se muestran casos donde los talones presentan
una marca menos visible, “reclamando” el pie, de esta forma, el punto
de corte.
Durante el comienzo del aprendizaje de lectura del corte de talones, es aconsejable
buscar entre los 4 talones de los miembros anteriores el talón que posee
la marca más visible y medir su altura con ayuda del compás, luego
se trasladará esa medida a los talones restantes que no poseen la marca
tan visible. En los talones de los miembros posteriores se procederá de
la misma manera considerando que la altura de los mismos podrá no coincidir
con la de los miembros anteriores. El herrador deberá considerar que aprender
a interpretar el lenguaje del casco lleva tanto tiempo como aprender cualquier
idioma y que sólo la experiencia le hará ver el pie de una forma
cada vez más focalizada.
Como tercer factor, se encuentra la distancia que comprende la primera porción
del casco desde la corona o principal zona de crecimiento. Entre una medida que
va desde 1 cm. hasta los 6 cm. se encuentra el ángulo correcto de cada
casco y respondiento, también, a la conformación de cada caballo.
La siguiente foto muestra un casco con su marca de crecimiento de unos 5 cm de
largo desde la corona. Ese es el ángulo correcto de casco para este
caballo.
La foto de abajo muestra un casco desviado que posee una marca de crecimiento
de unos 3 cm. de largo desde la corona. Debido a que no se le ha realizado un
trabajo correcto al desvasar, el casco se ha desviado. La conformación
del caballo reclama un ángulo posiblemente normal, pero la notable desviación
del estuche córneo no permite un normal crecimiento.
La foto de abajo muestra una marca de crecimiento con una distancia de unos 6
cm. desde la corona. Al desvasar, el herrador debe respetar ese ángulo
reclamado por el caballo, eliminando con la raspa el material restante que no
responda a ese ángulo.
Cuando los aplomos del caballo presentan un problema o el casco ha sufrido algún
cambio causado por una herida o enfermedad, la marca de crecimiento o el ángulo
suelen no responder a lo que el herrador desearía obtener. También
existen cascos que presentan la pared dorsal convexa, engañando al herrador
y permitiendo la posibilidad de que elimine, con la raspa, material que no debería
eliminar. En estos casos, el herrador debe adaptarse a cada caso y analizar si,
luego, conviene generar algún tipo de ayuda con una herradura especial.
En situaciones donde se debe trabajar con herraduras ortopédicas, terapéuticas
o suplementos, también se considerarán los puntos de corte y ángulos
naturales, porque el normalizado o desvasado del pie no debe mezclarse con el
tipo de herradura que se va a utilizar;
primero se normaliza el casco de acuerdo
a lo preestablecido por el propio caballo y luego se define el tipo de herradura
o suplemento a colocar para generar una ayuda.