Re: Caballos, mulos, burros y ¿betrones?
11/12/2006 |
Estimado Lucas : Estoy de acuerdo con vos en que el tema de la hibridación es inquietante particularmente cuando se refiere al hombre o los monos antropoides.
El término “híbrido” se usa indistintamente para referirse al cruce entre especies o entre razas (y a veces entre líneas de una misma raza), así que el problema se reduce a definir qué es una especie y qué es una raza, o, lo que es lo mismo, cuál es la diferencia entre ellas.
Los seres humanos tenemos la tendencia a compartimentar demasiado las cosas con intención de clasificarlas y tal ves no vemos con claridad que la naturaleza varía más en forma analógica que cuántica. Si concebimos la evolución como una sucesión gradual de cambios, muy lentos, sutiles y acumulativos, tal vez podamos percibir a las especies y a las razas como variaciones de diferente grado de una misma diferenciación.
Por ese mismo afán esquemático durante mucho tiempo se consideró el cruzamiento como prueba de pertenencia a una especie y su imposibilidad como prueba de especies diferentes (si se pueden cruzar son de la misma especie, si no se pueden cruzar son de especies diferentes), pero los híbridos estériles, como las mulas, siempre perturbaron este esquema y otros híbridos fértiles como la cruza de llama y guanaco lo complicaron aún más.
En realidad el concepto de raza es más una creación humana que de la naturaleza fijate que sólo hablamos de razas entre los seres humanos o las especies animales domesticadas (perros, gatos, vacas, caballos, etc.). En la naturaleza no parece haber “razas”: los leones, tigres, elefantes, jirafas, etc. no tienen razas distinguibles. Incluso los diferentes tipos de cebras, que nos parecen iguales a simple vista, se separan en especies y no en razas.
Ahora nos resulta más práctico distinguir las especies de las razas en base a su código genético. A medida que dos códigos se aproximan se llega a un punto en que estamos frente a una misma especie, y a medida que se diferencian, en algún momento, podríamos definir que se han separado dos especies. Pero, ¿cuál es ese punto?.
Estamos seguros de que el hombre de neandertal era una especie diferente del cro-magnon por su constitución ósea etc., pero suponemos que podían cruzarse y dar descendencia fértil, e incluso se supone que el neandertal desapareció no sólo por exterminio sino en parte por cruzamiento absorbente con el “hombre nuevo”. Tal vez todos tengamos algo de neandertales después de todo. Compartíamos con ellos nada menos que el 99,5 por ciento de genes.
El tema del cruzamiento de humanos con primates es más perturbador. Hay reportes, no documentados científicamente, de fenómenos de este tipo con chimpancés (con quienes compartimos más del 98 por ciento de genes).
Todos los seres humanos actuales pertenecemos a la misma especie, con un origen común no muy lejanos en el tiempo. Las diferentes razas con que nos discriminamos son sólo accidentes derivados de la adaptación climática, el aislamiento y la xenofobia, pero han ocurrido en relativamente pocos años.
Todo es más fácil de entender si concebimos la evolución de la vida como un tronco que se ramifica indefinidamente alejando unas variaciones de otras. Al principio las diferencias son mínimas y todavía los individuos pueden cruzarse con éxito (crías fértiles). Luego las variaciones se hacen más pronunciadas y los cruzamientos, aunque ocurran, conducen a crías estériles. Finalmente ya el cruzamiento es imposible. En base a este esquema aceptamos que unas especies están más emparentadas que otras, es decir que se han ramificado hace menos tiempo por ejemplo, el guanaco y la llama (crías fértiles) son más cercanos entre sí que el caballo y el burro (crías estériles). Tal vez lo que llamamos “razas” no sea más que el primer paso de la diferenciación de especies nuevas, fenómeno que el hombre acelera, pero que la naturaleza hace muy lentamente, de forma imperceptible para nuestra escala temporal.
Hay reportes de cruzas entre leones y tigres: se llaman Ligres (león y tigresa) o tigones (tigre y leona. El nombre del padre va primero)
Los camélidos americanos (guanaco, llama, vicuña y alpaca) se cruzan y dan crías fértiles, pero cruzados con camélidos africanos o asiáticos (dromedarios y bactrianos) parece que dan sólo crías estériles.
El caballo de przewalski (que aún vive) y el tarpán (extinto) se consideran especies diferentes.
Un abrazo