Re: Técnicas para el curtido de pieles de conejo
24/04/2007 |
Los materiales requeridos son: un banco de descarnar, un cuchillo de descarnar y un cuchillo de curtidor. Como útil importante pero no imprescindible, es el banco de “sobar”. El cuchillo de curtidor se puede hacer a partir de una hoja de serrucho viejo cortada en forma rectangular de 8 x 28 centímetros, a la que se le hacen tres perforaciones simétricas y se afila en los dos lados, formando anchos biseles para luego poder voltear el filo.
Por otra parte, se prepara un palo, de madera dura, que servirá de mango y para afirmar la hoja al mismo tiempo tendrá unos 50 cm. de largo por 4 de diámetro y otra pieza del mismo diámetro y de 15 cm. de largo. Al palo principal se le ha hecho una ranura para pasar por ella la hoja de acero y fijarla luego por medio de remaches o tornillos, el otro palo se emplea para sostener al anterior en forma de “T” y dar apoyo y guía de dirección en el manejo del cuchillo.
Para terminar la obra, se voltea el filo de los lados, pasando sobre el mismo con cierta inclinación el lomo de un cuchillo grande. A demás del cuchillo de curtidor, se usa también el “cuchillo de descarnar vertical” que posee forma de arco. Este cuchillo se puede fabricar en casa con una hoja de serrucho viejo, a la que se le liman los dientes y se le da filo. Este cuchillo se monta en un banco de trabajo para que quede fijo.
Si pensamos trabajar muchas pieles y tomar el curtido como un microemprendimiento, será necesario contar con un par de bancos de curtidor para asentar en ellos las piezas durante la operación de descarne.
Un banco pequeño para descarnar se puede hacer con una tabla de madera dura de 30 cm. de largo por 8 de ancho. El banco debe terminar en punta circular y tener su superficie superior redondeada, suprimiendo las aristas vivas con una escofina y luego lijando para dar una superficie suave y lisa, donde las pieles se deslicen con facilidad al ser trabajadas.
El descarnado es una operación necesaria para eliminar pequeños trozos de carne, grasa y cartílagos adheridos a las pieles, con el objeto de que las soluciones curtientes puedan penetrar de manera uniforme en los tejidos.
Cuando se practica el desollado del animal, el cuero debe apartarse del cuerpo cuidando de no tajearlo, y la parte que requiere más cuidado es el corte de las distintas partes de la cabeza, que por ser regiones donde hay muchos cartílagos deben trabajarse con prolijidad para que luego el curtido resulte satisfactorio.
Luego de terminar el desollado, el cuero se sala inmediatamente con sal común y se arrolla con la parte carnosa hacia dentro, dejándolo en estas condiciones un par de días. Después se lava con abundante agua y se cuelga para que se oree.
Si el cuero se endurece al secarse después de salado, debe remojarse en agua potable con ácido fénico en la proporción de 2 mililitros por cada 4 litros de agua, permaneciendo en remojo hasta que se ablande.
Los cueros chicos pueden descarnarse con un cuchillo pequeño de desollar o usarse el cuchillo vertical descrito anteriormente. Para cueros grandes ya es necesario usar el cuchillo de curtidor.
Terminado el descarnado se procederá a sobar la piel, después de lo cual se extiende sobre una mesa o en el suelo con la parte carnosa hacia arriba para aplicar la solución de curtir. La solución curtiente la prepararemos hirviendo 4 litros de agua a la cual se le agregan 4 kilos de sal gruesa hasta conseguir su completa disolución. Enfriada la salmuera, se va incorporando a la misma de a poco y con suma precaución, 45 gramos de ácido sulfúrico comercial. Esta solución conviene prepararla en recipiente plástico y guardarla en bidón plástico con tapa.
El líquido curtiente obtenido se aplica a la piel por el lado carnoso mediante un hisopo de trapo, en tal forma que penetre muy bien por todos lados de más esta decir que hay que trabajar con suma precaución y seguridad, ya que se trata de una solución que contiene ácido sulfúrico y como este ataca nuestra piel, hay que trabajar con guantes de látex o goma y lavarlos muy bien con abundante agua antes de retirarlos.
Las pieles se dejan extendidas de un día para otro, volviendo a repetir la operación, después de lo cual se arrolla la piel con el lado carnoso para adentro. Después se cuelgan a orear, cuidando que no se sequen mucho durante el proceso. A continuación se soban, a fin de ablandarlas bien. Este trabajo debe hacerse con paciencia, pues exige varias horas.
Conseguido el ablandamiento de las pieles por el sobado, se procede a aplicar del lado de la carne una capa de aceite de oliva o de ricino para proseguir con el “patulleo”. Esta operación se hace en las curtiembres con aparatos mecánicos, pero podemos reemplazarlos con un resultado parecido apisonando las pieles en una tina conteniendo hasta la mitad aserrín de madera dura.
Obviamente que si las pieles son chicas se pondrán varias por actividad. La operación de patulleo debe detenerse de vez en cuando para dar vuelta las pieles cambiando su posición cuando haya desaparecido todo rastro de dureza. En estas condiciones sólo resta sacudir el aserrín y alisarlas con un peine común. Si quedaran grasientas por haberse excedido la aplicación, se les espolvorea talco, se soban, se sacuden y peinan, quedando con esto completamente listas.